Siempre odié estas cosas

Thursday, August 24, 2006

Dios te salve

A ver, a ver... para empezar lo mejor es aclarar que esta es una historia verídica. Por más que parezca ficcionaria, es la posta de lo que pasó.
No quiero hablar en primera persona para no ponerme taaan en evidencia, y voy a apelar a la táctica de mi amigo Mati: Le pasó a mi prima.
Bueno, resulta que mi prima (una prima que se parece a mi muchísimo) labura en el Honorable (??!!) Congreso de la Nación. Era un día como cualquier otro: rutinario, salvajemente rutinario; cuando de repente... una historia de misticismo encubierto se asomó del más profundo letargo mañanero.
Mi prima necesitaba entrar al recinto para cumplir algunas funciones fuera de sesión, que le daría pudor relatar en esta historia. La cuestión es que unos cuantos "planta permanente" estaban limpiando el lugar y le dijeron "está todo desordenado pero pasá igual". Al entrar, esta prima que es prima de mis primos, vio que las bancas de los Senadores (muchas veces cenadores de cenas convenidas) estaban levantadas y abiertas, descubriendo la intimidad de quienes se sientan en ellas cada miércoles para debatir las leyes que nunca sabremos que existen hasta el día que no las respetamos.
Una banca en particular llamo la atención de mi curiosa pariente. Solitaria, entre un montón de lugares vacios, yacían pegadas al mejor estilo bricolage un montón de estampitas de Santos a los que seguramente no les gusta estar ahi.
Incisiva, como buena periodista (ah! porque en eso también somos igualitas), mi prima le preguntó al señor de mantenimiento quien era el religioso Senador que ocupaba esa banca. "Si te digo no me lo vas a creer, estuvo con el diablo y parece que se arrepintió, es de Menem" (huevos y tetas izquierdas ya!).
No lo pude creer cuando me lo contaron, el Sr Mendez reza sin cesar apelando a una cantidad de Santos que acudan en su ayuda. Desatanudos, y San Expedito eran dos de los más visibles. Increible, dicen que la religión es el opio de los pueblos; ni con opio me hubiera imaginado que Menem tenía la caradurez de pedirle más favores al Barba. Ya demasiados milagros han sucedido, es un milagro que nuestro país exista y que la bandera de estrellitas blancas todavia no flamee en estos pagos.
No lo dejen caer en la tentación de una reelección, librennos de su gran mal... y por más misericordioso que seas querido Dios, no me lo perdonen, es un gran pecador.

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