Pequeñas delicias de la vida inconyugal
Esto de vivir sola es todo un tema. Tema de los de T mayúscula, tema de aquellos...
Al principio la sensación de libertad te vuelve contrariamente obsesivo con la limpieza y el órden... porque sos el más capito viviendo solo pero la primer ley que entra en tu cerebrillo es el "acá limpio yo"... y si aca limpio yo, no ensucio, no ensucian, corro a mis amigos con una escoba y me saco los zapatos para entrar para tener el piso reluciente (ojo! los niveles de limpieza se reducen a un 10% en comparación con la casa de tus viejos, por más que te hagas la fregona el baño nunca te va a quedar como el de mamá).
Esta obse-ama de casa puede durar entre 1 y 3 meses, no más. Después el período de desconche. El más prolongado y divertido de todos. La casa del pueblo. El pueblo de la casa: un zoologico de amigos que se suceden con facturas, pizzas, cervezas y porqué no sus novios hambrientos que no dudan en abrir tu heladera para esbozar "Boluda, no tenés nada"... Ese es el primer click para el cambio de paradigma.
Un domingo de paja te agarra pensativa y con ganas de hacer algo por tu puta vida/casa y te vas al supermercado. Compras, compras mucho... kilos de frutas que sabés se van a podrir, salame y queso para hacerte la guapa con tus "invitados", hasta incluso un desodorante de ambiente porque decidís que a partir de ese día vas a ponerle onda a la limpieza. Mentira, ¿para qué te mentís querida?-
Aspecto importante en la personalización de quienes viven solos, la decoración. En este sentido, dos tipos de personalidades juegan cuerpo a cuerpo por ganar un primer lugar en el ranking de los solteros locos-locos que se mudan solitos.
Por un lado, los minimalistas. Gente que puede habitar una casa a la que cualquier desprevenido podría tildar de deshabitada. Ni una foto, ni un almohadon. Mal sintoma: en esa casa estás de paso, morís por volver con tus viejos y por eso no te bancas dar señales de vida en este nuevo hábitat.
Por otro lado, los invasores. No dejan rincón sin mural de fotos de amigos... el "Recuerdo de Bariloche", la foto de la fiesta de egresados. Gente melancolica y con deseos de tener raíces, tampoco les va a ser fácil la adaptación.
Las casas son para vivirlas como eso, como casas (reflexión profundísima, bravo yo). Y no voy a seguir escribiendo porque soy demasiado capa como para decir a voz abierta que no se me ocurre el final para este posteo, y por lo menos asi lo veo yo.
Al principio la sensación de libertad te vuelve contrariamente obsesivo con la limpieza y el órden... porque sos el más capito viviendo solo pero la primer ley que entra en tu cerebrillo es el "acá limpio yo"... y si aca limpio yo, no ensucio, no ensucian, corro a mis amigos con una escoba y me saco los zapatos para entrar para tener el piso reluciente (ojo! los niveles de limpieza se reducen a un 10% en comparación con la casa de tus viejos, por más que te hagas la fregona el baño nunca te va a quedar como el de mamá).
Esta obse-ama de casa puede durar entre 1 y 3 meses, no más. Después el período de desconche. El más prolongado y divertido de todos. La casa del pueblo. El pueblo de la casa: un zoologico de amigos que se suceden con facturas, pizzas, cervezas y porqué no sus novios hambrientos que no dudan en abrir tu heladera para esbozar "Boluda, no tenés nada"... Ese es el primer click para el cambio de paradigma.
Un domingo de paja te agarra pensativa y con ganas de hacer algo por tu puta vida/casa y te vas al supermercado. Compras, compras mucho... kilos de frutas que sabés se van a podrir, salame y queso para hacerte la guapa con tus "invitados", hasta incluso un desodorante de ambiente porque decidís que a partir de ese día vas a ponerle onda a la limpieza. Mentira, ¿para qué te mentís querida?-
Aspecto importante en la personalización de quienes viven solos, la decoración. En este sentido, dos tipos de personalidades juegan cuerpo a cuerpo por ganar un primer lugar en el ranking de los solteros locos-locos que se mudan solitos.
Por un lado, los minimalistas. Gente que puede habitar una casa a la que cualquier desprevenido podría tildar de deshabitada. Ni una foto, ni un almohadon. Mal sintoma: en esa casa estás de paso, morís por volver con tus viejos y por eso no te bancas dar señales de vida en este nuevo hábitat.
Por otro lado, los invasores. No dejan rincón sin mural de fotos de amigos... el "Recuerdo de Bariloche", la foto de la fiesta de egresados. Gente melancolica y con deseos de tener raíces, tampoco les va a ser fácil la adaptación.
Las casas son para vivirlas como eso, como casas (reflexión profundísima, bravo yo). Y no voy a seguir escribiendo porque soy demasiado capa como para decir a voz abierta que no se me ocurre el final para este posteo, y por lo menos asi lo veo yo.


1 Comments:
Es totalmente cierto todo eso!!!
Volveré en breve a ser obsesiva de la limpieza y el orden... hasta el primer fin de semana en q la monada se junte en "mi casa de allá".
Olvidaste nombrar a los novios de las amigas q entran por primera vez en tu casa y antes de decir hola te rompen el único vaso de vidrio q tenés, o de los amigos q estrenan tu baño con vómitos horribles de cerveza y gente durmiendo amontonada en un colchón de una plaza.
Eso de la casa es chica pero el corazón es grande es cierto. Pero digamos la verdad: es hermoso!
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Anonymous, at 5:31 PM
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